Todos los científicos deportivos pueden ser entrenadores, pero no al revés.
Te sorprendería saber la cantidad de veces que me han preguntado si un científico deportivo es lo mismo que un entrenador. Hasta cierto punto puedo llegar a entender que la gente que no conoce la figura del científico deportivo lo asocie con un entrenador. En las primeras ocasiones en las que alguien me preguntaba ¿qué hace un científico deportivo?, ya lo podía explicar de una manera o de otra que la reacción casi siempre era la misma: me decían «…ah vale, es más o menos un entrenador…»
Pues va a ser que no.
Todos los científicos deportivos pueden ser entrenadores, pero no todos los entrenadores pueden ser científicos deportivos.
No me estoy haciendo el exclusivo ni mucho menos. Simplemente me estoy refiriendo a que el conocimiento de un científico deportivo es más amplio mientras que el conocimiento de un entrenador es más especializado.
¡Atención! No estoy diciendo que un científico deportivo sea mejor que un entrenador. Voy a repetirlo porque luego no quiero que me acusen de decir una cosa que no es.
Un científico deportivo no es mejor que un entrenador, sino que tiene un conocimiento más amplio. Mientras que un entrenador tiene un conocimiento más especializado.
Parece que ha quedado claro, ¿verdad? Lo he dicho ya dos veces y aún así alguien me acusará de decir una cosa que no es.
Un científico deportivo tienes tres áreas principales de conocimiento:
- Fisiología: lo que ocurre dentro de tu cuerpo
- Psicología: lo que ocurre dentro de tu mente
- Biomecánica: cómo interactúas con el exterior
Por otro lado, un entrenador se ha especializado en la parte de la fisiología deportiva que afecta al entrenamiento deportivo, pero no necesariamente tiene que haberse formado en psicología o biomecánica. Sí que es cierto que hay entrenadores que son muy proactivos y tienen ganas de ampliar sus conocimientos aprendiendo algunas cosas sobre psicología deportiva o bien biomecánica.
No eres un globo, eres una batería
Hace ya mucho tiempo descubrí dos ejemplos para explicar la diferencia entre un científico deportivo y un entrenador. El primer ejemplo es el del globo y la batería.
Una de las principales diferencias que hay entre un científico deportivo y un entrenador -no todos, pero sí la gran mayoría- es la manera de ver un deportista.
Un entrenador muchas veces ve a un deportista como un globo.
Es decir, que podemos ir hinchando el globo a base de entrenos y así a fuerza de mucho entrenar cada vez el deportista tendrá mejor resultado. Esta opción es totalmente válida siempre y cuando tengamos cuidado en no hinchar demasiado el globo -entrenar demasiado- porque corremos el riesgo de reventarlo.
¿Has escuchado alguna vez palabras como sobreentrenamiento o fatiga crónica? Se trata de globos demasiado hinchados.
Un científico deportivo siempre ve a un deportista como una batería.
Como ya sabes por mucho que cargues una batería, nunca conseguirás tener una carga superior al 100%. Es más, tienes que dejar que la batería se descargue un poco para aprovechar toda la carga. ¿Qué ocurriría si tu teléfono móvil siempre estuviera enchufado a la corriente y cargándose? Se produciría el efecto memoria o también conocido como efecto pila: esa leyenda urbana que dice que si estás cargando continuamente tu móvil cuando todavía tiene suficiente batería lo único que consigues es acortar la vida de la batería.
Así pues, el punto clave de la visión de un científico deportiva es considerar a un deportista como una batería. Gracias a este motivo podemos hablar de conceptos como puesta a punto: se trata de conseguir que tu carga sea del 100% el día de una carrera importante.
También podemos ser más críticos con expresiones como supera tus límites. ¿Si tu capacidad máxima es del 100%, crees que puedes estar al 120% y haber superado tu límite? ¿No será que antes estabas trabajando a un 80% de tu potencial y la expresión de superar tu límite significa subir a un 85% o 90% cuando antes pensabas que era imposible?.
Imagino que ahora te queda la idea más clara y ya puedes decir con la cabeza bien alta “… Eh. No soy un globo, ¡yo soy una batería!…”
El ejemplo del médico y el farmacéutico
Te he comentado que tengo dos ejemplos para explicar la diferencia entre un científico deportivo y un entrenador. El primer ejemplo es el del globo y la batería, mientras que el segundo ejemplo es el del médico y el farmacéutico.
Posiblemente ya hayas visto este ejemplo porque aparece en una de las páginas principales de esta web y además con unos dibujos muy divertidos de Super Mario Bros. Aquí tienes el enlace directo al segundo ejemplo para entender la diferencia entre un científico deportivo y un entrenador.