No tener tiempo es la excusa principal para no estirar.
Exacto… estirar es para los futuristas.
Para esos deportistas que piensan en su futuro, a largo plazo.
Cuando estamos inmersos en nuestro día a día, no tenemos tiempo para estirar.
Acabamos una sesión y directos a la ducha porque claro, como tenemos más cosas que hacer e incluso es posible que ya estemos llegando tarde a algún sitio, pues ya estiraremos en otro momento.
Por un día que no estire tampoco va a pasar nada.
Además… ayer ya estiré y hoy tampoco noto mucha diferencia.
Ya sé que sabes que es necesario estirar para evitar lesiones, tener un mejor gesto técnico, una mayor eficiencia, bla bla bla… pero aún así a todos (me incluyo) nos cuesta estirar. Seguramente sea porque los beneficios de estirar se obtienen a medio plazo… en el futuro.
Lo mejor de todo es cuando un deportista me comenta que la siguiente semana estará de viaje y que no puede «entrenar», porqué al no estar en casa no puede hacer «nada».
Pues qué mejor que usar esos días para estirar… cuando estamos de viaje, el día que llueve de repente y no podemos salir de casa, cuando se nos ha torcido la agenda y nos hemos quedado casi sin tiempo para «salir a entrenar».
Estamos hablando de solo 5-10… máximo 15 minutos, y teniendo en cuenta que un día tiene nada menos que 1.440 minutos, muy difícil será que no encontremos tiempo 😉